Envejecimiento activo

La OMS a finales de los años 90 para sustituir el concepto de “envejecimiento saludable”. define el nuevo concepto “Envejecimiento Activo”.

El mismo, se sustenta en el reconocimiento de los Derechos Humanos de las Personas Mayores y en Los Principios de las Naciones Unidas en favor de las personas de edad.

Los principios de las Naciones Unidas en favor de las personas de edad, fueron adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1991. Sus principios fueron:

Autorrealización:

- Poder aprovechar las oportunidades para desarrollar plenamente su potencial

- Tener acceso a los recursos educativos, culturales, espirituales y recreativos de la sociedad.

Independencia:

- Acceso a alimentación, agua, vivienda, vestimenta y atención de salud adecuados, mediante ingresos, apoyo de sus familias y de la comunidad y su propia autosuficiencia.

- Oportunidad de trabajar o de tener acceso a otras posibilidades de obtener ingresos.

- Poder participar en la determinación de cuándo y en qué medida dejarán de desempeñar actividades laborales.

- Acceso a programas educativos y de formación.

- Posibilidad de vivir en entornos seguros y adaptables a sus preferencias personales y a sus capacidades en continuo cambio.

- Poder residir en su propio domicilio por tanto tiempo como sea posible

Participación:

- Permanecer integradas en la sociedad

- Participar activamente en la formulación y la aplicación de las políticas que afecten directamente a su bienestar y poder compartir sus conocimientos y habilidades con las generaciones más jóvenes

- Poder buscar y aprovechar oportunidades de prestar servicio a la comunidad y de trabajar como voluntarios en puestos apropiados a sus intereses y capacidades

- Formar movimientos o asociaciones de personas de edad avanzada.

Cuidados:

- Poder disfrutar de los cuidados y la protección de la familia y la comunidad de conformidad con el sistema de valores culturales de cada sociedad.

- Acceso a servicios de atención de salud que les ayuden a mantener o recuperar un nivel óptimo de bienestar físico, mental y emocional, así como a prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad.

- Acceso a servicios sociales y jurídicos que les aseguren mayores niveles de autonomía, protección y cuidados.

- Acceso a medios apropiados de atención institucional que les proporcionen protección, rehabilitación y estímulo social y mental en un entorno humano y seguro.

- Disfrutar de sus derechos humanos y libertades fundamentales cuando residan en hogares o instituciones donde se les brinden cuidados o tratamiento, con pleno respeto de su dignidad, creencias, necesidades e intimidad, así como de su derecho a adoptar decisiones sobre su cuidado y sobre la calidad de su vida.

Dignidad:

- Poder vivir con dignidad y seguridad y verse libres de explotaciones y de malos tratos físicos o mentales.

- Recibir un trato digno, independientemente de la edad, sexo, raza o procedencia étnica, discapacidad u otras condiciones, y han de ser valoradas independientemente de su contribución económica.

Definiendo entonces como envejecimiento activo:

“El proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen”

(OMS, 2002).

No debemos asociar el concepto “Envejecimiento Activo” a la posibilidad o no del Sujeto de realizar actividad física o mantenerse activo físicamente. El término “activo” hace referencia a una participación continua en las dimensiones sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas, y no sólo a la capacidad para estar físicamente activo.

A raíz de estos principios de las Naciones Unidas, el envejecimiento activo se enmarca en tres pilares fundamentales, que son los siguientes (OMS, 2002):

Salud La Organización Mundial de la Salud señala que “para fomentar el envejecimiento activo, es necesario que los sistemas sanitarios tengan una perspectiva del ciclo vital completo y se orienten a la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y el acceso equitativo tanto a una atención primaria como a una asistencia de larga duración de calidad”.

Participación

Las personas mayores seguirán contribuyendo de forma productiva a la sociedad en actividades tanto remuneradas como sin remunerar, de acuerdo con sus derechos humanos básicos, capacidades, necesidades y preferencias.

Seguridad

Para lograr el objetivo del envejecimiento activo es necesario un trabajo intersectorial coordinado con medidas tanto desde el sector sanitario y social, como desde la educación, el empleo, la economía, etc. Todas las políticas deben apoyar la solidaridad intergeneracional y reducir las desigualdades de género dentro de la población de más edad.

Entonces…

¿Cómo podemos ayudar a las personas a que sigan siendo independientes y activas a medida que envejecen?

¿Cómo podemos reforzar las políticas de promoción y prevención de la salud, especialmente las dirigidas a las personas ancianas?

¿Cómo se puede mejorar la calidad de vida en la Edad avanzada?

¿Cómo repartir de forma equilibrada el cuidado de las personas que necesitan asistencia a medida que envejecen entre la familia y el estado?

¿Cómo reconocer y apoyar el importante papel que desempeñan estas personas a medida que envejecen cuidando de otros?

El planteamiento del envejecimiento activo sustituye la planificación estratégica desde un concepto «basado en las necesidades» (que contempla a las personas mayores como objetivos pasivos) a otro «basado en los derechos».

El paradigma del envejecimiento activo reconoce los derechos de las personas mayores, considerando la igualdad de oportunidades, para ejercer su participación (empoderamiento) en el proceso político, social y en otros aspectos de la vida comunitaria.

En este nuevo paradigma, es imprescindible instaurar un nuevo paradigma que considere a las personas mayores PARTICIPANTES ACTIVAS de una sociedad que integra el envejecimiento y que considera a dichas personas contribuyentes activos y beneficiarios del desarrollo”.